La clave del Yoga: el Bhagavad Guita

 




“Cuando las dudas me persiguen, cuando las decepciones me miran a la cara, y cuando no veo un rayo de luz en el horizonte, me dirijo a el Bhagavad Guita, encuentro un versículo que me consuele, y de inmediato empiezo a sonreír en medio de la tristeza abrumadora. Mi vida ha estado llena de tragedias y si no han dejado ningún efecto visible e indeleble en mí, se lo debo a las enseñanzas del Bhagavad Guita.”
Mahatma Gandhi


Introducción

Las personas que buscan conocer y acercarse al Yoga de primera mano deben tomar dos horizontes de referencia: la práctica regular (sadhana), supervisada por un instructor y el estudio de los textos fundamentales del Yoga. Dentro de estos últimos, el Bhagavad Guita (“Canto del Señor”) brilla por su poder inspirador y   por estar lleno de enseñanzas para el yogui que inicia su práctica y como inspiración constante para los practicantes en todo el camino de su práctica personal.

El Bhagavad Guita puede considerarse dentro de los textos más importantes y más leídos de la humanidad. Forma parte del Mahabharata, el cuál es uno de los  textos épicos más voluminoso de la historia de la literatura india. Pero sobre todo es un texto lleno de enseñanzas de una gran importancia práctica y filosófica.

A lo largo de sus 18 capítulos, se enseñan tres caminos fundamentales del Yoga: el yoga de la acción (Karma Yoga), el yoga de la devoción (Bhakti Yoga) y el yoga del conocimiento (Jñana Yoga) como parte de una enseñanza equilibrada de los distintos aspectos del Yoga. Cada uno de sus slokas (versos) requiere un estudio y meditación adecuadas para poder aprehender su profundo sentido.

Cada uno de los capítulos del Guita nos guían a través de los distintos aspectos que conducen a la transformación interior. La forma de la enseñanza es la de un diálogo (del griego diá=a través logos=palabra) entre sus dos protagonistas: Krishna y Arjuna.

Su propósito tradicional es transmitir al practicante el  Brahma Vidya o conocimiento que conduce a la realización del Ser (Brahma). En cada una de sus estrofas enseña los métodos prácticos para el estudio y transformación interior.

La autoría del texto se le adjudica al sabio Vyasa, el mismo compilador de los Vedas y uno de los principales comentaristas de los Yogasutras de Patanjali.

La batalla de la vida

El relato transcurre en medio de una batalla entre dos clanes de primos (los Pandavas y los Kauravas): la batalla del estado de  Kurukshetra (“campo de los Kuru”). Se cree que la misma ocurrió aproximadamente en el año 3000 a.C., al notre de la India (actual ciudad de Haryana).

Como gran parte de los textos épicos, la memoria de los pueblos se funde con lo legendario y lo mítico, conservando la tradición de los mismos.

En el campo de batalla el Señor Krishna (considerado como la encarnación misma de la divinidad) conversa con Arjuna en un diálogo que conduce progresivamente a este último desde la ignorancia (avidya) hacia la sabiduría.

Arjuna es el guerrero que representa al sadhaka o practicante espiritual, lleno de dudas y temores internos, pero firme y perseverante en su decisión de transformarse.
Krishna será su consejero y su guía, y lo conducirá a su propia realización interior.
Los Panadavas y los Kauravas son dos clanes reales de primos descendientes de dos hermanos: los príncipes Pandu y Dhritarashtra.

Pandu tuvo cinco hijos (formando el clan de los Pandavas): Yudhishthira el mayor, Bhima,  Arjuna, Nakula y Sahadeva. Dhritarashtra por su parte tuvo cien hijos, de los cuales el mayor de ellos era Duryodhana (formando el clan de los Kauravas).

Los hijos de Pandu, debido al fallecimiento de éste, se criaron junto a los hijos de Dhritarashtra (quién usurpó el trono al morir Pandu) bajo el mismo techo y con los mismos maestros. Los hijos de Pandu resaltaron siempre de forma natural por sus cualidades personales excepcionales, generando la envidia y odio de sus primos hermanos, particularmente de Duryodhana quién tramaba planes para deshacerse de ellos.

Yudhishthira era quién tenía los derechos de heredero del trono, pero Duryodhana apelando al honor de Yudhishthira tramó un juego de dados arreglados, y haciendo trampa en el mismo, logró el exilio de los Pandavas por un período de 20 años. Los Pandavas tuvieron que refugiarse en el bosque realizando una vida llena de austeridades.

Cuando cumplieron el período del exilio, los Pandavas regresaron en búsqueda del trono, pero Duryodhana se negó a reconocer sus derechos legales. Los Pandavas intentaron por todas las formas llegar a un acuerdo con los Kauravas, pero la ambición desmedida de Duryodhana condujo inevitablemente a la declaración de la guerra entre los dos clanes.

De esta forma ambos clanes comenzaron a organizar sus ejércitos y alianzas para la guerra: los Kauravas al mando de Duryodhana y los Pandavas al mando de Arjuna. Ambos jefes fueron a pedir ayuda a Sri Krishna, el rey considerado como el yogui más sabio sobre la tierra, y cuyo ejército superaba en número y fortaleza a cualquier otro.

Krishna les dio la posibilidad de elegir a cada uno de ellos si querían su ejército guerrero o su propia persona como consejero a condición de que no tocaría una sola arma durante los enfrentamientos. Duryodhana eligió el ejército de Krishna, mientras que Arjuna lo eligió como consejero en la batalla.

El Bhagavad Guita comienza de esta forma en el medio de la batalla entre parientes, primos, hermanos, venerados maestros y amigos. Dhritarashtra, el rey ciego, pregunta a su consejero Samjaya que le cuente cada detalle de lo que estaba ocurriendo en el campo de batalla. Samjaya quién poseía el don de la visión interior y podía describir en detalle cualquier acontecimiento que estuviera sucediendo a distancia, es quién relata la historia contenida en el Bhagavad Guita.

A partir de este punto comienza la apasionante enseñanza del Guita y su inmenso poder inspirador para todos los practicantes sinceros que, como Arjuna, luchan por encontrar su propia verdad y transformación interior en medio de la confusión y la duda del sendero de la vida.

 




 
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